conclusión

 Ahora que conocemos las cualidades, observamos que existe una gran cantidad de exigencias para ser un buen profesor. Parece casi imposible que una sola persona sea capaz de reunir todos estos requisitos. Pero ser profesor es una profesión de gran responsabilidad, y no nos podemos permitir que no de la talla.

El profesor es una figura central en el desarrollo de la instrucción y de la educación del alumnado. La consecuencia de un mal profesor, incluso uno que no sea bueno, implica que algunos de sus alumnos no van a desarrollar todo su potencial. Es por ello, tan importante, cuidar de cada uno de los alumnos. Algunos investigadores actuales, afirman que un suspenso en una clase, es responsabilidad del profesor y no del alumno. El mundo de la educación está evolucionando y se están introduciendo diversos cambios.

El sistema educativo actual proviene de una forma de evaluar y educar en masa para seleccionar al más válido para un puesto de trabajo. Se trata de un sistema “taylorista”. ¿A qué hace referencia este concepto? Con la revolución industrial comenzó la especialización de puestos de trabajo, de este modo, se necesitaba gente capacitada y especializada. Así pues, lo que predominaba no era tanto el desarrollo del alumno como persona, sino su conocimiento. Afortunadamente, esto está cambiando y ahora el alumno es tenido en cuenta como un ente individual y no solo como la parte de un grupo.

Por otro lado, no ignoremos que, si queremos profesionales de calidad, necesitamos una formación para profesores que también sea de calidad. Es cierto que la actitud es muy importante, pero no lo son menos los conocimientos y las habilidades adquiridas, de ahí que la inversión en educación sea una de las mejores inversiones de futuro que puede realizar una sociedad.

por el psicólogo Alejandro Sanfeliciano




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